Píldoras homeopáticas. CORDON PRESSEn el etiquetado de sus ungüentos enumeraba las bonanzas de su aceite: bien valía para un moratón, el lumbago, un dolor de garganta o una mordedura de un animal, entre otros pesares. “De alivio inmediato. Es bueno para todo lo que un linimento debe ser bueno”, rezaba el prospecto. Pero, en verdad, no era bueno para nada. Stanley fue uno de los grandes baluartes de la charlatanería. De hecho, la expresión aceite de serpiente en inglés (snake oil) todavía se emplea hoy para mentar algo engañoso o de una calidad o beneficio difícil de verificar. En el congreso de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO, por sus siglas en inglés) celebrado hace dos semanas en Múnich también se utilizó ese término para presentar una ponencia sobre los riesgos de las pseudoterapias.