La población de abejas ha badajo en el mundo y algunos científicos lo relacionan al uso de pesticidas.
La araña de embudo australiana es una de las más venenosas del mundo.
Los científicos observaron que la lectina de galanthus pasaba del sistema digestivo al circulatorio.
Atrax robustus. Su veneno ha permitido crear un bioplaguicida inocuo para las abejas. Fuente: Wikipedia.