Esta ‘miel de la locura’ -o ‘deli bal’, en turco- ya fue un bien con el que Turquía comerciaba con los europeos en el siglo XVIII, quienes apreciaban los efectos estimulantes de este producto. Al parecer, infusionaban una pequeña cantidad de miel con las bebidas para lograr un ‘subidón’ mayor que el que proporciona el alcohol.