Familiares, militantes y usuario de cannabis celebran en el Senado la aprobación de la ley revistaTHC)
(Celeste Salguero/COMUNICACIÓN SENADO)Hace tres años parecía imposible. El panorama de desinformación respecto de los múltiples usos de la planta de cannabis era tal en el país, que la lucha de los usuarios y sus familias sonaba a utopía e incluso a irreverencia. Pero contra la empatía que genera, por ejemplo, una niña que pasa de 600 convulsiones por día a casi ninguna gracias al consumo de cannabis, y a sonreír y a mirar a los ojos a sus padres, no hay barrera ni prejuicio que resista. Ese fue el caso de Josefina Vilumbrales (4), y no es casual la mención: cuando en 2015 la ANMAT le autorizó a sus padres la importación del aceite y la Aduana le frenó el frasquito proveniente de Estados Unidos en Ezeiza, su mamá, María Laura Alasi, juró que no iba a parar hasta conseguirlo. Y no paró. Y fue, acompañada por un colectivo cada vez más numeroso, mucho más allá. Ayer en el Congreso lloraba de alegría y repetía a cada uno que abrazaba estas dos palabras: "sueño cumplido".
Los médicos y hermanos Marcelo y Mariela Morante (en el centro de la foto), emocionados en el Congreso (@Continental590)La demora frustró la posibilidad de escuchar a los senadores reivindicarse con la planta y sus usuarios como, de alguna manera, ocurrió el martes cuando las comisiones de Salud, Ciencia y Tecnología y Presupuesto y Hacienda firmaron el dictamen para que se trate. Esa tarde quedó claro que el efecto de la empatía había tocado las fibras de senadores y senadoras al punto que varios remarcaron que se trataba de una ley que se "quedaba corta", ya que no contempla expresamente el permiso para el autocultivo solidario, un proceso clave para la calidad de vida de los enfermos. En ese sentido, varios representantes tanto de Senado como de Diputados adelantaron a Infobae que comenzarán a trabajar para que se legalice ese aspecto.
Uma padece epilepsia pero no tiene ataques desde que consume el cannabis que cultivan sus padresDías atrás los médicos le hicieron un electro a la nena que no registró impulsos eléctricos, característicos de la enfermedad. "Si no la hubirera revisado antes diría que no tiene nada", les dijo el doctor. Para ellos, como para tantos otros, caer presos por tener plantas sería una injusticia descomunal. "Nosotros fuimos probando diferentes plantas y había algunas genéticas que no le hicieron nada. Hasta que encontramos esta y no lo podemos creer. No nos pueden sacar nuestras plantas. Uma además las riega, les habla, sabe que son suyas", contó su mamá a Infobae.