Muchas veces, al ver capítulos de series como CSI o Bones, en la que los protagonistas deducen las cosas más increíbles a partir de algunos restos de los cuerpos de las víctimas de un crimen, nos preguntamos si la realidad se parece en algo a este mundo ideal que refleja la pantalla. Dejando de lado por un momento el hecho de que no todos los laboratorios forenses cuentan con toda la tecnología que Hollywood nos muestra, lo cierto es que la realidad suele superar a la ficción. Investigadores forenses “de verdad”, a partir de unos pocos cabellos y trozos de huesos pertenecientes a Ludwig van Beethoven (1770-1827), encontraron la explicación a los bien documentados achaques -físicos y mentales- que padecía el músico alemán.
Sin embargo, ninguno de estos estudios relaciona la sordera de Beethoven con el saturnismo, ya que “aunque hay casos documentados de inducción a la sordera por exposición al plomo, en el caso de Beethoven más bien parece estar alineada con lesiones en el oído interno o en el nervio auditivo”, explican los investigadores del CEU. El saturnismo hizo que Beethoven “sufriera una gran transformación durante la enfermedad y pasara gradualmente de ser un hombre joven, simpático y agradable a una persona irritable, taciturna, socialmente aislada y que sufría ataques de depresión y desesperación”, dicen los especialistas. Además, “el hecho de que sus últimas composiciones se salgan de los cánones románticos de la época y sean tristes, desesperadas, como salidas de las entrañas, puede significar que las dolencias físicas hubieran trascendido a su mente y su creación estuviese siendo distorsionada por la propia enfermedad”. Un buen ejemplo de esto es la naturaleza de “La Gran Fuga”, una composición de naturaleza introspectiva, pero a la vez feroz y cerebral, que en nada se parecía al trabajo previo del autor. La crítica de la época fue muy dura con esta obra, y su editor, dada la pobre recepción que había tenido en su primera interpretación pública, decidió sustituirla por otro final. Fue descrita por muchos como “repelente, indescifrable y horrorosa”.