A partir de ahora, los productores de pilas deberán hacerse cargo de su tratamiento una vez que sean desechadas. Pilas y baterías serán tratadas como residuos peligrosos y deberán tener un tratamiento especial para su disposición final. Así lo establece la nueva ley aprobada ayer por la Legislatura porteña que, además prohíbe que se quemen o entierren. El plan de “Gestión ambiental de pilas en desuso”, un proyecto del oficialismo que la oposición acompañó en el recinto, fue aprobado con 53 votos positivos y 2 abstenciones.