La adicción al jarabe afecta a jóvenes nigerianos de todas las clases sociales.Ya había presenciado la escena que describía, jóvenes nigerianos enganchados a un jarabe para la tos hecho con codeína, un opioide que puede ser adictivo.
A muchos adictos se les encadena para evitar que se autolesionen.Mi propio hermano ha sufrido el estar enganchado al jarabe para la tos con codeína. El opioide con sabor a fresa lo atrapó después de que mataran a nuestro padre.
Los agentes antinarcóticos de Nigeria confiscaron este machete de una banda de traficantes.En el Centro de Rehabilitación de Dorayi de Kano, encontré a un hombre del que personal decía que se había vuelto loco por esta droga.
Emzor afirma que está investigando a Chukwunonye Madubuike (d) tras la denuncia de la BBC."Cuando alguien está enganchado a algo —¿me sigues?—, y lo necesita, no creo que el precio sea un problema en esto", nos dijo. "Este es un producto del que sé que si tengo un millón de cajas las puedo vender en una semana.
Pero la NDLEA en Kano, como sus propios responsables admiten, a duras penas puede hacer frente a la escala de esta epidemia.
Ruona Meyer afirma que la adicción de su hermano destrozó a su familia.De vuelta en el centro de tratamiento, Usaini mide la escala de la epidemia por el número de adictos que traen a su cuidado.