Lisa Bragg, profesora de la Universidad de Virginia Occidental, tuvo la mala suerte de que en uno de los seis apartamentos de su edificio fuera alquilado a tres jóvenes que hacían meth. El apartamento fue cerrado por la Policía en octubre de 2012, pero Bragg no pudo regresar a su domicilio hasta diciembre, y solo para recoger sus pertenencias, dado que toda la construcción ha sido declarada inhabitable.