Por primera vez en casi dos décadas, la Asamblea General de las Naciones Unidas dedicará a partir del martes una sesión especial para debatir sobre las políticas de drogas y el narcotráfico. Será un momento crucial para revisar y reformar el paradigma represivo, que viene demostrado su fracaso rotundo, con consecuencias graves sobre la salud y la vida de tantísimas personas y comunidades alrededor del mundo, y particularmente en América latina. En la previa del debate internacional, líderes del mundo, de distintos ámbitos, se pronunciaron para pedir cambios y un nuevo régimen de control “basado en la ciencia, la compasión, la salud y los derechos humanos”, en lugar de “la criminalización y el castigo”. En la misma línea, una de las revistas médicas más prestigiosas, The Lancet, dedicó su editorial y un extenso artículo al tema y exhortó a que sea abordado como un problema de salud pública, dando cuenta, con evidencia científica, de que el enfoque punitivo ha terminado causando más daño, violencia y muertes que las sustancias ilícitas en sí mismas.