Los productos que dañan la capa de ozono están prohibidos desde 1996. Y encontrar el origen exacto de las emisiones ilegales no es tarea fácil.Stephen Montzka, de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA, en inglés), fue el primero en darse cuenta. Su análisis de datos desde 2013 indicaba que el CFC-11, una sustancia química peligrosa, había dejado de disminuir.
"El hallazgo fue tan sorprendente que tuve que asegurarme de que era real", recuerda Stephen Montzka, del NOOA, al analizar los datos recopilados en la estación del volcán Mauna Loa, en Hawái.
La contaminación en la ciudad de Zhengzhou, China, puede ser tan grande que dificulta la visibilidad en el Aeropuerto Internacional Zhengzhou Xinzheng.
Por su gran cantidad de automóviles, la ciudad de Los Ángeles sufre de altas concentraciones de CO2.
La producción de energía nuclear también implica posibles riesgos de liberación de elementos radiactivos en el aire.