Los defensores de Parra y Pancello habían planteado a la Corte que los productos aplicados por sus clientes no eran “residuos peligrosos”. Sin embargo, el máximo tribunal consideró “inadmisible” la queja de los acusados y cerró el caso. Tanto Parra como Pancello habían sido encontrados responsables de realizar fumigaciones aéreas de “modo peligroso”. Ahora sus abogados anunciaron que apelarán a tribunales internacionales y a la Corte Interamericana de Derechos Humanos.