El estudio argentino mostró que la transferencia de tres piojos hembras en menos de cinco días es suficiente para diseminar casos severos de pediculosis en un aula.Las infestaciones severas por piojos en un aula de escuela pueden originarse de una sola cabeza afectada en un breve período de tiempo, lo que confirma el rol clave que pueden jugar los llamados chicos “dispersores” o “superspreaders” (“superdiseminadores”) en su propagación.
El director del estudio, el doctor Ariel Toloza, investigador del Centro de Investigaciones en Plagas e Insecticidas (CIPEIN)y de la Unidad de Investigación y Desarrollo Estratégico para la Defensa.
Sebastián Risau-Gusman y María Fabiana Laguna, investigadores del Centro Atómico Bariloche (CAB) y del CONICET, desarrollaron el modelo matemático.