Dos especies distintas de escorpión con los aguijones alzados. TIM FLACH GETTY IMAGESOrson Welles, en su película Mr. Arkadin, propone un brindis no sin antes hacer referencia a una fábula atribuida a Esopo y que cuenta la historia de un escorpión que quiere cruzar el río. Para ello, el escorpión pide ayuda a una rana.
Lo que nos viene a decir Gregory Arkadin es que el carácter del escorpión se manifiesta en su naturaleza y, por lo mismo, no puede librarse de ella cuando se trata de clavar su aguijón en el lomo de la rana. Científicamente, el escorpión realiza su picadura depositando veneno de efecto neurotóxico a través de su aguijón, situado al final de las cuentas de una cola que es lo más parecido a la espina de una rosa.
Gerald y Lee Durrell con unos lémures. VANESSA MONTEROTal y como nos lo cuenta el viejo pastor en este libro autobiográfico de Gerald Durrell, la picadura del escorpión puede resultar mortal para el ser humano. La potencia de su veneno ha llevado a la sabiduría popular a buscar remedios contra su picadura. Tal y como nos cuenta Durrell, el mismo viejo pastor tiene un frasquito lleno de aceite de oliva, donde, suspendido por la densidad del líquido, se aprecia un pequeño escorpión con la cola curvada sobre su cuerpo. El cadáver del escorpión está rodeado de una bruma que no es otra cosa que su propio veneno. Según contó el viejo pastor a Gerald Durrell, un escorpión macerado en aceite de oliva sirve como antídoto para la picadura de otro escorpión. Se frota el líquido en el sitio donde ha picado y “no duele más que el pinchazo de una espina”.