Physalis pruinosa – Sebastian SoykTiene un característico sabor agridulce que gusta o no, pero no deja indiferente, y se le atribuyen propiedades antioxidantes, diuréticas e incluso laxantes. ¿Nunca se ha llevado uno a la boca? Pues este fruto silvestre poco conocido, nativo de América Central y del Sur, puede convertirse en algo tan común en nuestras mesas como lo son las fresas, los arándanos o las frambuesas. Así lo asegura un equipo del Instituto Médico Howard Hughes (Maryland, EE.UU.), que ha utilizado la edición genética para mejorar rápidamente los rasgos de una de sus variedades (Physalis pruinosa), como el tamaño de la baya, la forma de la planta y la producción de la flor.
Physalis pruinosa– Sebastian SoykLa mejora de estas plantas para la producción a gran escala supone una gran inversión de tiempo y dinero. Según Lippman, puede llevar de una década a miles de años domesticar una cosecha de la naturaleza. Los investigadores y los productores deben descubrir la genética de la planta, sus adaptaciones y cómo cultivarla.