Se estima que 8 millones de toneladas de plásticos acaban cada año en el océano.El objetivo era tratar de entender cómo funcionaba una de sus enzimas, denominada "PETase", para poder desentrañar su estructura.
Aunque la enzima logró descomponer el plástico en pocos días, aún se necesita acelerar ese proceso para que sea económicamente viable.Aunque la enzima logró descomponer el plástico en pocos días, aún se necesita acelerar ese proceso para que sea económicamente viable.Los científicos también realizaron pruebas con un producto alternativo al plástico, el Polietileno furanoato (PEF, por su sigla en inglés), cuyo proceso de degradación natural es igualmente lento.