Los primates del género Saimiri, vulgarmente llamados monos ardilla, son originarios de América del Sur y Centroamérica.Así vivían durante tres años: aislados, sufriendo vómitos, diarrea y temblores por la adicción. Cuando directamente no morían en el proceso.
Una carta de denuncia de la primatóloga Jane Goodall desató la investigación y posterior cierre del estudio en monos ardilla."Estoy segura de que la mayoría de los estadounidenses se horrorizarían de saber que con sus impuestos están pagando por este abuso", escribió Goodall en una carta enviada en septiembre a Scott Gottlieb, comisionado de la FDA.
El uso de animales y, en particular, de primates para investigación científica es un tema controversial.Sin embargo, lo que terminó por despertar la indignación de los grupos de defensa animal fue la muerte de cuatro monos en los últimos meses.
Los activistas que defienden los derechos de los animales buscan que el uso de estos con fines científicos se elimine o reduzca en uso y sufrimiento.Pero ahí no terminó el escándalo.