De hecho, en los últimos meses, los medios de comunicación se han hecho eco de varios casos de intoxicaciones alimentarias. Por ejemplo, las que ocasionaron el pasado mes de mayo los altos niveles de histamina hallados en unos lotes de atún procedentes de Almería y que provocaron más de medio centenar de intoxicaciones en todo el país. O el brote de gastroenteritis leve producido por un norovirus y que afectó a más de 200 alumnos de una escuela de Sant Cugat en Barcelona.
Al número de casos que puedan ocurrir relacionados con este tipo de patologías se les asocian los brotes, definidos por el ISCIII como "la presencia de cualquier proceso relevante de intoxicación aguda colectiva, imputable a causa accidental, manipulación o consumo".
En 2015, el SCIRI gestionó un total de 3.036 notificaciones relativas a productos alimenticios (incluidos 81 expedientes que finalmente se retiraron o reclasificaron). De ellas, solo un 6% se trataron como alertas (191), es decir, eran notificaciones que exigieron una vigilancia o actuación inmediata de las autoridades competentes. Es el nivel más grave para la salud del consumidor ocasionado por un alimento originario de un establecimiento nacional o distribuido en territorio nacional.