En medio de la espesa y diversa selva, de repente te topas con espacios más abiertos, en los que sólo hay un tipo de árboles.En las noches limpia sus jardines de maleza e impide que en ellos crezca ningún otro tipo de planta.Por ello, nadie se atrevía a adentrarse en esos claros después de que se ponía el sol.Los científicos, por su parte, encontraron otra explicación al insólito fenómeno, y resultó casi tan fascinante como la de los habitantes de la selva.
Hormigas entrando a su "recámara" en el árbol.Esas cámaras son sus viviendas, desarrolladas especialmente para ellas por el árbol y en ellas, a salvo de depredadores, las hormigas guardan sus huevos y larvas.Mantienen incluso una alacena: insectos del tamaño indicado que les proveen bebidas de rocío de miel.
En el interior, eso blanco es un insecto que sirve de alimento.Ofrecer alojamiento beneficia también al árbol, pues las hormigas le ofrecen un servicio muy valioso: lo protegen de sus enemigos.
Este maravilloso insecto que parece una rama, es una amenaza para el árbol anfitrión de las hormigas.Ante tal invasor, estos diminutos soldados recurren a los conocimientos: saben cuál es su punto débil y lo atacan, hasta que se da por vencido.
Por grande que sea, tiene un "talón de Aquiles"… y las hormigas lo saben.Pero las hormigas no sólo se encargan de repeler a los animales que pueden hacerle daño al árbol.Quizás aún más asombroso es que mantienen a raya a las plantas que compiten con él.
¡Alerta, intruso!
Ataque de mordiscos
Inyección de veneno.El veneno se dispersa por los tejidos, acelerando la muerte.
Veneno dispersándose…
…hasta que se marchita.