De acuerdo con le planificación del trabajo, cada semana, los científicos tomarían muestras para su análisis en cuatro sitios diferentes en la ciudad de Puerto Madryn, a lo largo de doce meses. Transcurrido el año, se tomarían seis meses para elaborar el informe final. Foto: Marialegria/Flickr
Horacio Bogo y Enrique San Román. Foto: Diana Martinez Llaser. Exactas ComunicaciónNo es la primera vez que San Román y Bogo ponen bajo estudio el aire de Madryn. Entre los años 2009 y 2010, ellos junto con otros científicos fueron parte de una investigación, -en ese caso pedida por la propia empresa Aluar, para analizar si las emisiones de flúor de la planta de aluminio a la atmósfera estaban dentro de los parámetros recomendables. “En ese momento, el estudio arrojó que estaba dentro de los niveles aceptables”, historia desde el Laboratorio de Fotoquímica en el Pabellón II de la Ciudad Universitaria. “Pero la preocupación de la población siempre subsiste. En este caso el estudio abarcará al flúor junto con otros contaminantes que se incorporan a la atmósfera y pueden tener un efecto sobre la salud”, subraya.
Horacio Bogo, Inés Camillioni y Enrique San Román. Foto: Diana Martinez Llaser. Exactas Comunicación.Desde el CIMA, Inés Camilloni y Andrea Pineda Rojas proponen “la medición de parámetros meteorológicos (temperatura, velocidad del viento, humedad, etc.) y realizar el modelado de dispersión decontaminantes atmosféricos. A partir de las simulaciones que se generen se podrán estimar las distribuciones horizontales de las concentraciones horarias de los contaminantes a monitorear e identificar zonas de máxima concentración para cada uno de ellos. De esta forma, -agregan-, el CIMA contribuirá con la selección de la localización para los sitios de monitoreo de calidad del aire y con información de parámetros meteorológicos”.