
El muérdago es oriundo de lugares templados o tropicales, específicamente Europa y algunas zonas de Asia meridional.
La familia del muérdago se llama Santalácea. Es una especie que crece sobre las ramas de otros árboles, como el roble o la encina. Para que tengas una idea, existen 1300 especies de muérdago en el mundo.

El mecanismo de reproducción del muérdago es muy interesante. Sus semillas son más bien pegajosas, cuando algún ave se posa sobre ella se queda adherido a su pico o a sus plumas y, una vez estas se posan en otro árbol, allí germina la simiente.
El muérdago de Navidad posee una sustancia llamada viscotoxina que es dañina para los humanos si se consume en grandes cantidades. En general, no se recomienda comer las bayas de esta planta.
Si bien tóxico para las personas, las bayas del muérdago y sus hojas son un alimento insustituible para muchos mamíferos de los bosques donde dicha planta prolifera. Se sabe que son altamente ricas en proteínas y que son la base de la supervivencia de dichos animales en otoño e invierno, cuando escasea la mayoría de los alimentos.
En muchos lugares del mundo el muérdago es considerado una plaga ya que esta planta puede atrofiar el crecimiento de algunos árboles, incluso hacer que mueran. Su hábitat natural son los árboles de hoja caduca, por tanto, otras plantas pueden ser seriamente afectadas por su presencia.
Aunque sin duda el muérdago es muy útil para las tradiciones navideñas, no es menos cierto que juega un rol fundamental en los ecosistemas a los cuales pertenece, pues sirve de alimento a aves e insectos que comparten su hábitat. Al mismo tiempo, les sirve de abrigo y hogar para construir sus nidos y madrigueras.