"El efipio es como una vaina, si imaginas como abrir una vaina de arvejas, y tienes una pequeña pieza dentro, es algo así", explica a BBC Mundo Dagmar Frisch, investigadora de la Universidad de la Estación Biológica de Oklahoma.Y para que se desarrolle el animal que late dentro, hay que hacerlos eclosionar."El momento crítico es no romper el huevo cuando se abre el efipio"."Es pequeño, así que debe hacerse con un escalpelo de disección, no siempre es necesario abrirlo, puedes también tomar el epifio y ponerlo en un medio líquido artificial y ponerlo a la luz"."Es como germinar una semilla", dice Frisch, y así descrito el proceso parece de lo más sencillo.Sin embargo, se trata de traer a la vida a un organismo concebido hace siglos que permaneció intacto en su pequeño refugio en el fondo de un lago.
"El problema con los copépodos es que son animales sexuales y es más difícil criarlos en el laboratorio", explicó a BBC Mundo la experta en ecología evolutiva.Los investigadores Lawrence Wieder y Punidan Jeyasingh, quienes lideraron el equipo responsable de este nuevo estudio, comenzaron a trabajar en la resurrección de dafnias en los años 90."La dafnia tiene un ciclo vital complicado, pero gran parte de su ciclo vital es asexual lo que significa que básicamente se clonan a sí mismas, no lo hacemos nosotros, ellas hacen réplicas de sí mismas genéticamente idénticas", añadió Frisch."Y producen machos al final de su fase de crecimiento, entonces se forman esos huevos durmientes en forma de efipio, que son de hecho huevos sexuales".